¿Comer huevos es saludable o perjudicial? ¿Cuántos debemos
comer? ¿Son todos iguales?
En temas de nutrición siempre encontramos diferentes teorías
y, algunas incluso, cambian con el paso del tiempo.
En este artículo te contamos por qué comer huevos varias
veces por semana es muy recomendable para conseguir una alimentación
equilibrada y una salud óptima.
No todos los huevos son iguales
El primer punto que debemos aclarar es la importancia de que
los huevos sean orgánicos. En este caso, las gallinas se crían en libertad y se
alimentan de manera natural, a base de semillas, plantas, insectos, etc.
En cambio, los huevos comunes proceden de gallinas criadas
en grandes cantidades, algunas de ellas en jaulas individuales, a base de soja
y maíz transgénico y diferentes tipos de aditivos y antibióticos.
Además de preferir los huevos orgánicos por su procedencia y
su sabor, también son mucho más ricos en nutrientes, gracias a la variedad de
la alimentación natural de las gallinas.
El huevo y la salud
En los últimos años hemos podido oír muchas críticas hacia
el huevo que lo relacionaban con el riesgo de aumentar el colesterol y padecer
enfermedades cardiovasculares.
Aunque sí que es cierto que todas las grasas de origen
animal contienen colesterol, este dato no significa que sea perjudicial para la
salud, ya que también es necesario para nuestro organismo.
El consumo de huevos orgánicos nos puede ayudar incluso a
prevenir enfermedades como, por ejemplo, las que afectan al corazón.
Cada vez son más los nutricionistas que recomiendan la
ingesta habitual de huevos como parte de una dieta saludable.
Más huevos y menos carne
Si queremos llevar una alimentación equilibrada y disfrutar
del sabor y de los beneficios de este alimento, recomendamos aumentar la
ingesta huevos y reducir la de carne, en especial la roja.
De este modo obtendremos proteína animal de buena calidad
sin los riesgos de excedernos con el consumo de carne.
Además, hoy en día la carne ecológica es bastante cara, por
lo que también resulta mucho más económico optar por los huevos.
¿Qué nos aporta el huevo?
El huevo nos proporciona una combinación excelente de
proteínas de alto valor biológico, ya que contienen todos los aminoácidos
esenciales, y grasas saludables de fácil digestión.
Es un alimento muy nutritivo, rico en vitaminas A, B, D, E,
beta-carotenos, ácidos grasos esenciales y minerales como el hierro, el
fósforo, el potasio o el magnesio.
Conviene destacar que el huevo no contiene fibra ni
carbohidratos.
Comer huevos varias veces por semana
Entonces, ¿cuántos huevos podemos comer a la semana? Una
persona sana que lleve una alimentación equilibrada puede comer un huevo
orgánico al día sin ningún riesgo para la salud y con la tranquilidad de estar
obteniendo una excelente fuente de nutrientes.
Las personas que tengan dudas acerca de su estado de salud
pueden consultarlo con un nutricionista, pero lo más probable es que puedan
consumir entre 3 y 5 huevos a la semana sin ningún remordimiento.
¿Cómo los cocinamos?
Aunque hemos afirmado que los huevos orgánicos son un
alimento ideal en una buena alimentación, debemos señalar que la manera de
cocinarlos también desempeña un papel fundamental.
Para no oxidar sus grasas y mantener intactos los
antioxidantes que contiene, deberíamos evitar freírlos o cocinarlos en el
microondas.
La manera más saludable de comer huevos es escalfados o
hervidos ligeramente. Tampoco es conveniente cocerlos con el fuego alto durante
varios minutos.
Si lo hacemos, observaremos al quitar la cáscara un tono
grisáceo de la yema y un olor azufrado que señala que no lo hemos hecho de la
manera correcta.
Lo ideal es hervirlos a fuego bajo durante poco rato, como
en el caso de los famosos huevos pochados. Estos tienen la clara poco hecha y
la yema líquida.
No obstante, insistimos en que para consumir los huevos poco
cocinados deben ser siempre huevos orgánicos, para no correr riesgos.
¿Dónde conseguimos huevos orgánicos?
Cada país tiene su normativa específica para garantizar la
calidad de los huevos. En algunos casos es mediante códigos impresos en la
cáscara o con sellos de certificación ecológica.
También podemos comprarlos directamente a un granjero de
confianza, que sepamos que las tiene en libertad, o bien optar por criar
nuestras propias gallinas, si tenemos tiempo y un poco de terreno en casa.




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